SUBE AL VIENTO
Cuestión de todo o nada: estás enamorado, no lo estás, ocurre casi siempre de repente (aunque tardes un tiempo en darte cuenta). Te des-fascinas. Se muere la magia. Y ya no queda nada en esa nadie. Tiene algo de espejismo, el amor de pareja. Un estar ciegos juntos, mientras dura. Y luego, despertar. Cuando se agota el sueño, ya no tiene remedio, se evapora y se pierde. Lo que ha sido, se ensucia. Y aunque estiren el chicle, ambos lo saben. Es cuando empieza a oler. A cadáver. A rancio. A corazón cansado de pudrirse.
Escapa mientras puedas.
Sube al viento.
Carlos

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