(EN ESTE AMOR NO HAY) FRENO DE EMERGENCIA

 No puedo acercarme a ti sin que se pare el mundo y me de vueltas la cabeza y sienta un cosquilleo en la entrepierna. Es así, sin remedio. Tienes esa magia, esa magia terrible de la mujer gigante e inevitable que me lleva al desastre y no perdona. Yo sólo quiero perforarte, llenarte. Apretarte. Morderte. Quiero todo contigo y que muramos luego. Tú no sabes de ti lo que yo veo. Eres como incendiar el Amazonas, una pesadilla de rosas y arcoíris y hombros y carne blanda y saliva caliente. Eres una injusticia, un abuso, una paliza a un niño de primero. Eres todas las cosas cochinas que imagino, más una cucharada o dos soperas de amor y ASMR y besos en las yemas de los dedos. Yo quiero que te mueras y ojalá te murieses. Porque me arrastras hasta el fondo de algo turbio, de una magia constante y dolorosa. Y quiero que me escupas en la boca. Y lamerte el sudor de las axilas. Sueño que nos casamos (con mi lengua en la tuya en el "Sí, quiero"), y de luna de miel a Santorini, y seguimos follando, y nos perdemos dentro el uno del otro y dando vueltas como si fuéramos koalas en celo.

Quiero frotarte hasta que te deshagas (labios, muslos, pezones, nalgas, cuello...). No perder ni un minuto sin tu cuerpo.

En este amor no hay freno de emergencia.

Carlos



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