ELLA NO ES ELLA

 A veces es una lástima cuando conoces a una mujer cuyo interior y exterior no casan como a ti te gustaría. Resulta una tragedia, si lo piensas. Porque como ella, con ese aspecto mágico, solo hay una. Y no puedes pedirle que se parezca más a lo que tú quisieras. Y la miras y piensas: si fuera otra por dentro, con ese mismo rostro, pero un alma distinta, casi sería perfecta. Pero no llega a serlo. Es como si hubiera salido de tu sueño, pero algo no encajase en el conjunto. Al principio lo fuerzas, tratas de hacer que cuadre, te repites que alguien con esa apariencia no puede ser que no sea lo que esperas. Tratas de compensar lo que le falta, lo inventas o lo ignoras, y te dices que hay algo dentro de ella. Que ella es Ella. La Ella. Porque mira esa cara. Mira esos ojos. Es la misma del sueño. Sólo que no lo sabe. Dale tiempo. Pero al final te cansas y te rindes: vale, no es ella. Escucha lo que dice. Lo que escribe. No es como la del sueño. Casi. Pero no es ella. Por un momento, estuvo a punto. Bella. Pero no es suficiente. Falta algo y falta todo. Y la dejas pasar. Llegará otra.

Carlos



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