A QUÉ SABE TU LENGUA
A veces cuando me MAS-TUR-BO pensándote, mi EXCITACIÓN me susurra al oído que tú eres la RESPUESTA, que no voy a cansarme nunca de tu cuerpo. Pero sé que es MENTIRA. No puede ser verdad porque cuando me sepa tus lunares y te haya masticado suficiente, y apretado y lamido y atado al pomo de la puerta mientras arqueas la espalda y te tiro del pelo, te volverás costumbre y te sabré de memoria, y tendrás que vestirte de enfermera o teletubby y yo de marinero o de vampiro para llegar adonde antes llegábamos tan sólo con mirarnos a los ojos, y ese será el final, será la muerte.
Qué traicionero es el orgasmo, tan parecido al enamoramiento hasta justo después de terminarse. Y qué PELIGRO tienes, tú, sólo siendo quien eres, qué invitación a perder la cabeza, a meterme en problemas por descubrir a qué sabe tu lengua.
Carlos

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